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DOCUMENTA EL INAH UN ENTIERRO MILENARIO

SALVADOR ROSAS salvador.rosas@diariodemorelos.com

Una joven de entre 18 y 21 años, que vivió hace unos dos mil años en Olintepec, Ayala, fue identificada con una modificación intencional del cráneo que pudo distinguirla por su posición social, de acuerdo con un estudio antropológico publicado por el Centro INAH Morelos.

El análisis de sus restos, correspondientes al periodo Preclásico Terminal (100 a.C. al 150 d.C.), identificó un modelado cefálico de tipo tabular oblicuo, conseguido mediante la presión de dos tablillas colocadas en la frente y la nuca durante los primeros años de vida.

La investigación, elaborada por Lucía Ivonne López Mejía y difundida en el suplemento cultural El Tlacuache, señala que esta práctica iba más allá de la estética, pues pudo funcionar como un distintivo de identidad, estatus y jerarquía dentro de las sociedades prehispánicas.

El entierro 40 fue recuperado a finales de 2014, durante un rescate arqueológico por la introducción de tuberías de drenaje en la colonia Nueva Olintepec, a un costado de la carretera Ayala-Moyotepec. Los restos estaban acompañados de cuatro vasijas de cerámica colocadas junto a la cabeza y los hombros.

Una joven de entre 18 y 21 años, que vivió hace aproximadamente dos mil años en Olintepec, Ayala, fue identificada con una modificación intencional del cráneo que pudo distinguirla por su posición social, de acuerdo con un estudio antropológico publicado por el Centro INAH Morelos.

El análisis de sus restos, correspondientes al periodo Preclásico Terminal (100 a.C. al 150 d.C.), identificó un modelado cefálico de tipo tabular oblicuo, conseguido mediante la presión de dos tablillas colocadas en la frente y la nuca durante los primeros años de vida.

La investigación, elaborada por Lucía Ivonne López Mejía y difundida en el suplemento cultural El Tlacuache, señala que esta práctica iba más allá de la estética, pues pudo funcionar como un distintivo de identidad, estatus y jerarquía dentro de las sociedades prehispánicas.

El entierro 40 fue recuperado a finales de 2014, durante un rescate arqueológico por la introducción de tuberías de drenaje en la colonia Nueva Olintepec, a un costado de la carretera Ayala-Moyotepec. Los restos estaban acompañados de cuatro vasijas de cerámica colocadas junto a la cabeza y los hombros.

El estudio también identificó desgaste dental asociado posiblemente con el hilado de fibras vegetales y marcas de esfuerzo en brazos y manos. Además, detectó la fusión de dos vértebras cervicales, compatible con el síndrome de Klippel-Feil, una condición congénita que puede limitar el movimiento del cuello.

La investigación destaca que Olintepec tuvo una ocupación continua de aproximadamente tres mil años y fue un punto estratégico para las rutas de intercambio regional.

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2026-11-08T07:00:00.0000000Z

2026-11-08T07:00:00.0000000Z

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